| Revista Azul

Querido Jorge:

Llegó el 23 de abril, día de Sant Jordi (San Jorge para ti) y tu corazón se paró el día de las rosas, los libros y tu santo. Un día muy señalado, no cualquier día, no podía ser de otra manera, tu si lo haces …lo haces bien, a lo grande .. ¡que se note!

Ese 23 de abril no contestaste a nuestros mensajes y entonces llegó la terrible llamada. Y todo se volvió gris, gris intenso, más bien negro… no podía ser, todo se paralizó. Y así pasaron los días, unos días tediosos, sin sentido y tristes. Hasta que los que te conocíamos y sobre todo te queríamos pensamos… ¿qué haría Jorge en esta situación?. Llegados a este punto tú hubieras empezado a relativizar el tema, no de una manera tosca ni superficial, simplemente no te gustaba dramatizar y, con ese carisma tan tuyo que te hacía tan especial, hubieses reconducido la situación para volver a darle color a los que te rodean y conseguir darle luz y sentido a nuestras vidas. Y por esto, tras esos primeros días de dolor y tristeza, todos nos propusimos tirar para adelante, remar juntos y sobretodo, sobretodo recordarte con una gran sonrisa, y procurar encarar la vida con esa alegría con la que tú la viviste y aprender de tu “disfrutona” filosofía de vida.

A pesar de tu estatura, eras una GRAN PERSONA,con un corazón inmenso y una bondad que a nadie nos pasaba desapercibida. Fuiste el compañero, el jefe, pero especialmente y por encima de todo fuiste el AMIGO leal y sincero, que siempre nos dabas consejos y nos ayudabas cuando te lo pedíamos.

Nos has dejado multitud de recuerdos, de tu personalidad sin filtro, directo, divertido y alegre, culto y fuente de conocimiento, siempre dispuesto a ayudar, siempre ahí para todo el mundo, fuera quien fuera y estuviera donde estuviera. Siempre ahí y en el padel… tu gran pasión, aunque no tanto por correr por la pista (que los años ya pesaban, a pesar de que ahora mismo lo estarías negando rotundamente y diciéndonos de todo!) sino por lo divertido que era jugar contigo y contra ti. No dejabas a nadie indiferente pero siempre con una sonrisa.

Te pusiste el mundo por montera y te lo recorriste de punta a punta, eso sí, siempre y cuando en el destino hubiera sol y una buena playa!!! Hiciste tuyos todos los comités y charlas que se daban en las Islas Canarias y en las Baleares, aunque tampoco le hacías ascos al resto de la geografía, y si encima te organizaban un partidito de padel ya la jugada te salía redonda.

Nadie podrá olvidar la última Convención de Asepeyo, hiciste tuyo el escenario y conseguiste que todo el mundo disfrutara. Esos días no nació sino que se descubrió una gran estrella, que ahora brilla ya desde el cielo.

El vacío que nos has dejado es inmenso, como lo es tu legado y la huella que has dejado en todos nosotros. Dicen que mientras haya una persona que te recuerde siempre estarás…y nosotros te recordaremos siempre, y lo haremos con una gran sonrisa.

 

Asepeyo Azul​
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